viernes, 24 de noviembre de 2017

5.4 Entrega e las alianzas


Las alianzas, como sabemos, es el símbolo por excelencia que representa el matrimonio. Su utilización tiene varios orígenes según diversas teorías, pero la más conocida se remonta al Antiguo Egipto, donde se pensaba que la unión que generan estos anillos permitirían que las almas de los contrayentes permaneciesen ligadas eternamente.
Normalmente, este símbolo se coloca en el dedo anular de la mano derecha del hombre y de la mujer (aunque varía de unas Comunidades Autónomas a otras), pues, según la tradición más aceptada, se dice que por éste pasa una vena (conocida como vena del amor: Vena Amoris)  que une el dedo anular con el corazón. Podríamos decir, por tanto, que la colocación de las alianzas representa la unión, el compromiso, y la promesa de amor eterno entre la pareja.
Con respecto a los materiales de dichas alianzas, han variado muchísimo con el tiempo. Antiguamente eran fabricados con cuerdas, juncos trenzados, cuero, hueso, marfil...variando según la riqueza de la pareja. Actualmente la fabricación de este símbolo ha evolucionado a pasos agigantados y son fabricadas normalmente con oro amarillo, aunque también hay quien las prefiere de oro blanco, plata o platino, etc. En el interior de las alianzas suele ir grabado el nombre de los contrayentes y la fecha en la que se celebra el enlace.

En cuanto a la ceremonia religiosa católica, el rito que suelen utilizar los sacerdotes para el intercambio de los anillos entre los novios es el que se ha expuesto anteriormente (5.3), aunque dependiendo del país los votos pueden variar, ya que se puede utilizar el tradicional (el que hemos expuesto) o uno creado por la propia pareja.

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